Entrevista a Jun Sik Han en el periódico la Vanguardia.
La medicina china y la alopática pueden colaborar unidas contra el cáncer
¿Si algo da buen resultado por qué no darle continuidad?
De este planteamiento
nace el Centro Nirvana de
Barcelona, un espacio dedicado
a la Medicina China y
la Naturopatía que recoge el
legado y buen hacer del médico coreano
Han Dong Kyu, dedicado durante
más de 35 años al tratamiento del cáncer
desde un enfoque alternativo. Su
hijo, Jun Sik Han, a quien entrevistamos
continúa hoy su labor.
¿Cómo se trabaja la salud en el Centro Nirvana?
Abordamos la enfermedad y su curación desde un enfoque naturista, en base a un concepto holístico de la persona, esto es, contemplando su parte somática, la emocional y la mental. El ser humano es un todo, un conjunto y, por tanto, no puede trabajarse su salud si no tenemos en cuenta su globalidad, aunque nosotros nos enfocamos sobre todo a la práctica clínica, no tanto a la espiritualista.
¿Qué terapias ofrecen?
Como centro de medicina natural, ponemos a disposición de personas con todo tipo de dolencias tratamientos de Medicina Tradicional China (MTC), utilizando diferentes herramientas terapéuticas como la acupuntura, la fitoterapia, la moxibustión, la dietoterapia, el tuina, las ventosas o la auriculoterapia, con gran protagonismo, eso sí, de la acupuntura. Además, ofrecemos shiatsu, reflexología podal y terapias con flores de Bach.
¿Cuál es el fundamento de la MTC?
La MTC es una medicina con más de 5000 años de antigüedad y está basada en unos fundamentos teóricos y un diagnóstico propio para poder identificar los desequilibrios energéticos, físicos y emocionales de la persona. Centrándonos en 5 órganos y 5 vísceras, la función principal de la medicina china es averiguar las causas de estos desequilibrios y aplicar la terapéutica para recuperar el equilibrio perdido, mantener un buen estado de salud y bienestar.
¿Cómo se aborda desde esta disciplina el tratamiento del cáncer?
En el Centro Nirvana seguimos el
protocolo de tratamiento desarrollado
por mi padre, quien ha dedicado
toda su trayectoria a investigar y tratar
el cáncer con medicina natural. En
términos generales diría que, tanto en
enfermos de cáncer como en cualquier
otra persona que acuda a nuestra consulta,
hacemos uso de la farmacopea:
sustancias vegetales, minerales y algunas
sustancias del reino animal, que
se complementa con acupuntura y dietoterapia.
En nutrición tenemos en
cuenta tanto el punto de vista científico
de los alimentos (su composición…)
como el energético, que sería
el efecto que un determinado
alimento produce en el cuerpo. Ahí entraría en juego tanto la naturaleza
del alimento como su tropismo y su
capacidad para regular y equilibrar el
organismo. Modificando la dieta podemos
regular los desequilibrios que
tenemos y que comprometen claramente nuestra salud.
¿Cómo enfoca la atención a un enfermo de cáncer?
Cuando un paciente oncológico acude a mi consulta, reviso sus informes médicos y después trabajo en mi propio diagnóstico, basándome en sus diferentes signos y síntomas, el pulso, en el estudio de su estado general, la observación de sus uñas, su lengua, su piel, le pregunto sobre su apetito, su estado de ánimo... Todo cuanto le sucede a nuestro organismo internamente se manifiesta también en el exterior, en nuestro aspecto, e incluso en nuestros comportamientos. Después, en función del diagnóstico, marcamos la pauta de tratamiento, haciendo una selección de farmacopea, una combinación de plantas para regular sus desequilibrios, junto con acupuntura y dieta. También, muy importante, utilizamos mucho la vitamina B-17, que administramos tanto por vía oral como inyectada. Además, siempre recomendamos que haya una rutina de ejercicio físico, en función del estado del paciente, lo cual contribuye positivamente al tratamiento.
¿Qué perfil de paciente oncológico acude a su consulta?
Tenemos pacientes terminales, a los que podemos ofrecerles poco más que un tratamiento paliativo. En estos casos rara vez buscamos la curación, sino más alargar su supervivencia y mejorar en lo posible su calidad de vida, aliviarles el dolor, solucionarles los problemas derivados naturalmente del avance de la enfermedad. Por otra parte, atendemos a pacientes que están siguiendo el tratamiento alopático, con quimioterapia, y quieren también seguir el nuestro en paralelo, a fin de paliar los efectos secundarios del tratamiento químico y de radiaciones, ayudando así a que su organismo se recupere. También tenemos pacientes que utilizan nuestro tratamiento como elección única, con el objetivo de ir dejando la quimioterapia de manera gradual. En estos casos, buscamos parar el crecimiento tumoral, con resultados variables pero generalmente buenos. Por último, tenemos pacientes que, conociendo los efectos secundarios de la quimioterapia, no están dispuestos a seguir el tratamiento hospitalario y que buscan una alternativa natural para tratar el cáncer. Este tipo de pacientes son los que generalmente tienen mejor pronóstico con nuestro tratamiento.
Tratar el cáncer con medicina natural y medicina china es, cuanto menos, un objetivo ambicioso…¿Cuáles son sus pretensiones?
No intento ni convencer ni engañar
a nadie. Ofrecemos un tratamiento serio,
avalado por más de 35 años de trabajo,
y el paciente es libre de seguirlo,
de combinarlo con el que le ha
pautado el oncólogo o de elegirlo
como opción. La medicina china y la
alopática no son incompatibles y pueden
colaborar unidas también en la
lucha contra el cáncer.
Los resultados están ahí. Los pacientes
mejoran tanto a nivel físico (se sienten
mejor, están menos débiles…) como sobre
el papel. Cuando sus médicos les
repiten las pruebas y comprueban que
no ha habido actividad tumoral, que los
marcadores han bajado y que sus analíticas
salen mejor, la satisfacción es muy
grande. También lo es nuestra motivación
para seguir trabajando en el tratamiento
del cáncer con medicina china

